|
El 20 de diciembre de 1986 Mons. Isidro Sala Ribera fue consagrado Obispo en la Catedral de Abancay. El consagrante principal fue Mons. Ignacio Orbegozo, Obispo de Chiclayo (QDP). Entre los consagrantes también estaba Mons. Enrique Pélach (actual obispo emérito). Desde el año 1993 Mons. Isidro es el Obispo residencial de Abancay.
Los 20 años de vida pastoral de Mons. Isidro Sala constituyen un tiempo de servicio silencioso a la Iglesia diocesana de Abancay, situada en los Andes del Perú. Se podría resumir en un tiempo de acrecentamiento de vocaciones sacerdotales y religiosas. En ese contexto, cabe destacar que las parroquias dirigidas por sacerdotes misioneros extranjeros, paulatinamente han sido asumidas por sacerdotes peruanos, alumnos del Seminario Mayor “Nuestra Señora de Cocharcas”.
Este 14 de diciembre los sacerdotes y religiosas de la diócesis participaron del retiro y de la reunión de pastoral mensual. La Santa Misa Concelebrada en el Seminario Mayor fue presidida por Mons. Isidro, quien agradeció la asistencia de sacerdotes, seminaristas y religiosas.
Durante la homilía instó a seguir las huellas de San Juan de la Cruz, y vivir bien este tiempo de Adviento. “Es importante arreglar el alma –dijo- y acoger bien dispuestos al Niño Dios”. También nos invitó a tener muy presente la figura de San Juan Bautista, que realizó su ministerio con oración y penitencia en el desierto. “El Bautista no recibía sacramentos como lo hacemos nosotros. En ese sentido, ahora tenemos más medios para santificarnos, que esto no vaya al vacío. Nuestra responsabilidad es grande, porque lo que Dios ha puesto en nuestras manos es un tesoro muy precioso y hay que hacerlo fructificar”.
Mons. Isidro aprovechó también la ocasión para invitar a los sacerdotes a “acercar más almas a Dios, especialmente a los que viven con nosotros. Somos testigos de algo muy grande. Nosotros mostramos al Cordero de Dios, a Cristo resucitado. Esto exige que nuestra vida sea un testimonio con suficiente fuerza para convertir a tanta gente… En este sentido, hay que buscar sucesores en el sacerdocio. Vivamos una vida plena que convenza a los demás, seamos testimonio muy firme de Dios. Escojamos vocaciones selectas, como Abel, para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas”.
Al final de la homilía añadió: “Seamos ayuda para la Iglesia de Abancay, del Perú y del mundo. Nuestra responsabilidad es grande. Esta Navidad hay que lograr muchas almas que acojan y amen de veras al Niño Dios.”
Por la noche, dentro del marco de celebraciones en homenaje a Mons. Isidro Sala, en la catedral de Abancay, se presentó el coro del Seminario Mayor de Abancay y el coro de señoritas del Colegio Santa Rosa. Ambos coros alternaron cantos navideños. El público quedó impresionado con las melodías y saludó a Mons. Isidro por su aniversario episcopal.
|