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Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
Actividad Parroquial
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Misiones en Facchacpata. Donde se han servido como 200 vasos de chocolatada. Parte de los jovenes de Ministerios de María.
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Jornada de Jóvenes Catequistas en la comunidad de Trujipata, juridicción de la parroquia.
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Iglesia en Facchacpata. Comunidad reunida despues de su participacion en la Eucaristía.
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Padre Ramiro y los acólitos de la parroquia camino a los baños termales de Cconoc por el camino tradicional de Siete Vueltas, al fondo el río Apurímac.
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Armin y Crista con sombreros, cuando visitaron el Perú, son los que inpulsan el Parnerschaft de San Lorenzo Alemania con la parroquia
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Ancianas tomando sus alimentos en el comedor para ancianos de la Parroquia Guadalupe.
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Guadalupe: un encuentro con Dios
P. Ramiro Juro G.
En estas líneas quiero hacer una breve reseña de la labor pastoral que se está realizando en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, quiero hacerlo desde la perspectiva de un observador que va viendo la maravillas que Dios hace en la vida de las personas, y como la docilidad a la inspiración de Dios Espíritu Santo lleva a la felicidad de las almas. La Parroquia tiene diecinueve años de existencia, al principio parecía estar situada lejos de los feligreses de Abancay, podemos decir que el límite final era el ovalo del Olivo, incluso alguien le dijo a Mons. Enrique, como hace una iglesia tan fuera de la ciudad, pero él, como buen visionario que siempre vio el futuro le dijo: “no te das cuenta que Abancay tarde o temprano crecerá hacia esta zona”, no han pasado dos décadas y la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe ha quedado completamente absorbida por ese monstruo llamada ciudad, que cada día crece más y más y que prácticamente a engullido a aquella casa de Dios de la que podemos decir que ha quedado en un lugar estratégico para el bien de los fieles, lugar aunque sea de paso, para recargar las baterías del alma. Es en este lugar de encuentro con Dios donde se ha desarrollado una serie de actividades de carácter pastoral y social, es decir un lugar donde la preocupación por el hombre es integral, donde el hombre es visto como un ser digno de respeto, por encima de sus creencias, un lugar donde al hombre se le valora en su dimensión espiritual y corporal, un lugar donde se ve al hombre como lo que es verdaderamente, “hijo de Dios”, un lugar donde se intenta poner en práctica lo que nos dice Jesucristo “lo que hagan con estos mas necesitados conmigo lo hacen”. En la parroquia a nadie se le valora por lo que tiene sino por lo que es, la parroquia es la familia de los hijos de Dios, la parroquia es el lugar de encuentro de los hermanos. Desde esta perspectiva hay una constante preocupación por la felicidad de todos sus miembros, y esa felicidad no es otra cosa que el encuentro con Dios, si el hombre tiene experiencia de Dios, se da cuenta de que Dios le ama, de que Dios ha dado su vida por él sin esperar nada a cambio, y corresponde a ese amor, entonces es feliz. Un día le preguntaron aun sacerdote: “Padre Ud. ¿cuándo es feliz? El sacerdote le contestó: Soy feliz cuando ustedes son felices.
Esta alegría se ve desbordada cuando un anciano se va alegre después de haber almorzado, tal vez el único alimento de todo el día, y es que en la parroquia todos los días de la semana, se tiene la atención alimentaría de los ancianos, todos los días almuerzan en el comedor parroquial un promedio de sesenta ancianos y creo que con justa razón podemos decir que son los menos favorecidos al igual que los niños que tampoco se les olvida, pues también a ellos se les atiende con el almuerzo diario, si hay una preocupación por sus cuerpos también por sus almas, para los niños todos los domingos tenemos la catequesis de niños y para los ancianos un grupo de jóvenes los días miércoles les asean y les enseñan a rezar, porque cuando nos hacemos mayores volvemos a ser niños.
En nuestra parroquia tenemos el trabajo con los jóvenes, en distintos grupos juveniles cada uno con su propio carisma, podemos señalar: Mensajeros de la paz, Christus leven, Ministerios de Maria, Juan XXIII,........... a quienes se les imparte una formación moral, doctrinal y espiritual, y qué alegría da cuando un (a) joven descubre el sentido de su vida.
En la parroquia también se trabaja con los catequistas rurales un promedio de treinta a quienes se les prepara en un cursillo cada dos meses para que realicen la celebración de la palabra en sus comunidades a los cuales les visitamos mensualmente.
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