|
Mons. Enrique, misionero en los andes.
Partiste de Girona tu ciudad natal
a cumplir una delicada misión: Evangelizar.
Comenzaste en Yauyos y
terminaste en Abancay.
¡Quién no recuerda, quién no sabe
tus correrías apostólicas y misioneras
por amor a Dios y a las almas
en el corazón de los andes del Perú?
Mons. Enrique, hombre de Dios.
Un atardecer sabatino escuchaste
delante del Sagrario, en oración,
palabras eternas del Padre celestial:
¡Tonto! "Tú eres instrumento".
Inquieto a todas partes miraste,
no había nadie, nadie, sólo tú y El.
Desde aquel momento aceptaste
ser instrumento fiel en las manos de Dios.
Mons. Enrique, pastor ejemplar.
Pusiste en tu escudo episcopal
"Ardeo nam credo:
Ardo, estoy ardiendo, porque creo y
porque tengo fe",
hermoso mensaje teologal,
quedarán sellados en la mente y en el corazón
de tu pueblo, de tu gente que tanto amaste.
Manda desde la patria celestial
rayos de espíritu y santidad:
"Fe, esperanza y caridad"
que tanta falta nos hace
en valle de eterna primavera, Abancay.
Mons. Enrique, un buen padre para todos.
Abrid los ojos, hermanos abanquinos!
Cristo dijo: "Por los frutos os conoceréis".
Ahí están , los frutos de su oración, entrega y fidelidad:
Preocupación por el clero: los Seminarios "la niña de sus ojos".
Devoción a la Virgen: los Santuarios.
Amor a la Eucaristía: los Templos.
Compasión por los enfermos: Centro Médico "Santa Teresa".
Cuidado de la juventud: Hogares estudiantiles.
Empeño en dar doctrina: Catecismos y guías cristianas.
Amigos míos: Obras son amores y no buenas razones.
¡Mons. Enrique: quédate con nosotros!
21 de julio de 1968 posesión tomaste
como obispo y pastor de Abancay.
21 de julio del 2007, a hombros de tus hijos, entraste
en ataúd de caoba con florales de Pisonay
a descansar triunfante y victorioso
en el ala sur de tu querida Catedral.
Siempre te visitaremos!.
Con profundo cariño y recuerdos...
P. Guillermo Vera Quispe.
Zaragoza, 13-agosto-2007.
|