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¿Y cómo fue eso? Ya se va haciendo costumbre que los sacerdotes de Abancay, con alguna frecuencia, se reúnan para jugar un partido de Fútbol entre las zonas de Abancay y Andahuaylas. Esta noticia llegó a oídos de los sacerdotes del Cusco, quienes mostraron su vivo interés de tener un encuentro futbolístico entre Abancay y Cusco. Es así que, para no redundar sólo en buenos deseos, fijaron de una vez por todas la fecha de visita, para el día 25 de febrero. El entusiasmo, como es lógico, crecía en ambas partes, hasta el punto de ir entrenando cada cual a su manera para llegar en forma al partido.
Por fin llegó la fecha indicada, los del Cusco, para no ser afectados por el viaje, decidieron viajar el día anterior y llegaron el día viernes 24 por la noche, a quienes se les dio una sencilla pero grata acogida. Los Abanquinos les ofrecimos una cena acompañada de cantos del repertorio andino, y por su parte ellos también no se hicieron esperar, para interpretarnos otros cantos, y así pasamos gratos momentos en un ambiente de alegría. Muchos de ellos, habían estudiado en Abancay y volvían de mucho tiempo al Seminario donde pasaron sus años de seminarista, era un reencuentro con los compañeros de clases que hoy son colegas y por motivos de trabajo no se pueden ver con frecuencia.
Al día siguiente, el día amaneció como siempre pero en el corazón de los protagonistas se vivía de otra manera.
Sin olvidar nuestra condición sacerdotal nos levantamos temprano para rezar y seguidamente desayunar.
A las ocho de la mañana fue la concelebración de la Santa Misa en la catedral de la ciudad. Y fue presidida por el R. P. Jesús López, quien en la predica nos recordó que en nuestra misión sacerdotal no debemos olvidar dos aspectos que mucho tienen que ver con el deporte y que son: mantener la ilusión y hacer equipo. Reflexión que nos gustó a todos. Inmediatamente después nos dirigimos al Estadio Monumental de Condebamba, para el encuentro deportivo.
El partido comenzó a las 10:00 AM. En un principio, fue bastante parejo, hasta que con el paso de los minutos se fue desigualando. El resultado favoreció a los locales que ganaron 6 a 2.
Por encima del resultado, el encuentro ha servido para tender lazos de fraternidad y fortalecer la amistad con el clero de la vecina Arquidiócesis.
Como es lógico, después del primer encuentro viene el segundo y el tercero. Esperamos tener sucesivos eventos. Alguien decía: “Si con el pretexto del fútbol vamos a estar unidos, que haya más encuentros”.
Por lo pronto, tenemos pendiente devolverles la visita, estamos invitados ya que, según ellos, el resultado del fútbol no puede quedar allí, tiene que haber revancha.
Para terminar quiero manifestar mi agradecimiento a todos las personas: sacerdotes y laicos que han colaborado para la buena recepción de nuestros hermanos del Cusco.
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