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II Congreso Misionero Diocesano (COMDAII) Imprimir

Presentación:

Queridos hermanos y hermanas en el Señor, presentamos las conclusiones del Segundo Congreso Misionero Diocesano de Abancay. Este evento eclesial se realizó en la ciudad de Andahuaylas del 20 al 22 de octubre del 2006. Corresponde a la Comisión Central dar cuenta de las cosas que han ocurrido entre nosotros.
La solemne celebración de este Congreso nos ha introducido nuevamente en el Misterio de la Eucaristía y de la Familia cristiana. Hemos sentido la presencia de Cristo en la Eucarística y en el Matrimonio, sacramentos de comunión fraterna y de la misión ad gentes.

El II COMDA ha sido una fuerte llamada a volver a las raíces de la fe cristiana y una invitación a vivir nuestra vida cotidiana a la luz del Misterio Eucarístico, Pan de vida y Luz de los hombres. De ahí la importancia de la Eucaristía Dominical como signo sacramental de la “Pascua semanal, expresión de la identidad de la comunidad cristiana y centro de su vida y de su misión” (BENEDICTO XVI, XXIV Congreso Eucarístico Nacional Italiano, 20 de Mayo de 2005).
La Diócesis de Abancay está viviendo un nuevo fervor misionero. Ha sido importante un festivo momento de animación misionera para tomar conciencia de que la Iglesia Católica no puede existir sin evangelizar y que a todos los bautizados Cristo nos ha confiado el don y el feliz deber de anunciar la Buena Noticia siguiendo su mismo camino.
Los conferenciantes, siguiendo al Santo Padre, nos han recordado: “La Iglesia es por su propia naturaleza misionera y su tarea prioritaria es la evangelización…, al inicio del tercer milenio la Iglesia siente con renovada viveza que el mandato misionero es hoy más actual que nunca” (BENEDICTO XVI, Visita a la Basílica de San Pablo Extramuros, 25 de abril del 2005).
Sí, ha quedado confirmado nuestro lema: CON LA FUERZA DE LA EUCARISTIA, FAMILIA MISIONERA. Si la Eucaristía ocupa el centro de nuestras vidas, podremos llevar con alegría, cada uno desde su propio carisma, la Buena Nueva de la Salvación hasta los confines de la tierra.
Queridos Congresistas: hacemos Memoria de este evento. Por ello los participantes del II COMDA presentamos ante Dios y ante su Pueblo las conclusiones a las que hemos llegado, siguiendo los objetivos que fueron propuestos en el Texto Base.

El Objetivo general: Profundizar la responsabilidad misionera de nuestra Iglesia Particular, proponiéndonos animar, formar, y organizar la actividad misionera de la Diócesis, para responder a las exigencias de la Nueva Evangelización y de la misión universal.

Considerando este objetivo general, a la luz de las ponencias y de los trabajos realizados, mantenemos los siguientes objetivos:

- Reconocer que toda la Iglesia se halla en estado de misión, y todos los laicos conscientes de su fe deben participar en la misión de su Iglesia, recordando que todo bautizado deber ser apóstol, es decir, enviado a trasmitir por doquier la luz del Evangelio, el feliz anuncio de la Buena Nueva.

- Programar celebraciones en torno a la Eucaristía para redescubrir y profundizar su riqueza como fuerza de la misión para nuestra vida cristiana y misionera.
- Potenciar la acción evangelizadora de la familia, empezando por la propia familia. Todos los miembros de una familia deben hacerse discípulos y amigos de Cristo, sabiendo que ser comunidad “misionera” es ser enviado por Dios, llevando el mensaje de salvación a todos los hombres.

- Programar la realización de Cursos de Animación Misionera para laicos, brindándoles una mayor formación de “espiritualidad misionera”, que les haga llegar al convencimiento de que “la fe se fortalece dándola”.

Después de haber examinado nuestras conciencias y conductas, conscientes de nuestras debilidades y fortalezas nos proponemos las siguientes tareas:

• Adherirse con ardor a Jesucristo, el Enviado del Padre, Salvador de la humanidad, y anunciarlo a todos los hombres y mujeres, superando los temores y las fronteras personales.

• Dar prioridad en toda animación misionera a la oración y a la contemplación para que haya unidad de vida.

• Tener mayor anhelo de santidad centrada en la Eucaristía para ser verdaderos misioneros.

• Propiciar una viva experiencia en la Eucaristía Dominical como lugar pleno de encuentro con Cristo.

• Impulsar la Catequesis Familiar, con un trabajo organizado y sistemático, en todas las parroquias de la Diócesis.

• Recuperar los valores cristianos de la familia, debilitados por una cultura de la muerte: el materialismo y el hedonismo.

• Incentivar la transmisión de la fe dentro de la familia con mayor testimonio de vida por parte de los padres.

• Promover la difusión de Escuelas de Familia Misionera (EFAM), a todos los Centros Parroquiales para fortalecer la Iglesia Doméstica.

• Evangelizar nuestra propia familia, nuestra comunidad campesina, nuestros grupos de amigos y, en general, el entorno en que nos movemos.

• Mayor interrelación entre las parroquias, y dentro de ellas, diálogo entre los grupos organizados.

• Mayor atención a las comunidades alejadas del centro parroquial a través de las visitas pastorales prolongadas por parte de los sacerdotes.

• Mayor unidad y cooperación entre los sacerdotes y los fieles laicos en las diversas actividades de la Iglesia.

• Impulsar más la Pastoral Juvenil en las parroquias mediante jornadas o encuentros semestrales o anuales.

• Mayor presencia de la Iglesia en los centros educativos a nivel primario, secundario y superior.

• Organizar estudios bíblicos para hacer con mayor eficacia y convencimiento la evangelización.

• Fomentar las vocaciones misioneras en la vida sacerdotal, religiosa y laical con una visión ad gentes.

• Formar laicos líderes en la animación misionera para despertar y fortalecer la Evangelización en la Diócesis.

• Fomentar mayor cooperación y presencia de los profesionales en las actividades de la Iglesia.

• Dar razón de nuestra fe a los hermanos separados con un diálogo respetuoso para recuperarlos nuevamente a la fe verdadera.

Compromisos:

Para obtener estos objetivos los participantes de este II COMDA nos proponemos los siguientes compromisos:

• Realizar en las parroquias los post-congresos del II COMDA.

• Fortalecer y crear familias misioneras en cada parroquia.

• Capacitar a más laicos para el apostolado misionero y al envío a la misión.

• Formar equipos misioneros establecidos por las OMP (Infancia Misionera, Juventud Misionera, Familia Misionera, Enfermo Misionero…).

• Coordinar mejor las actividades de la parroquia y ser protagonistas de sus múltiples actividades.

Mensaje final:

Amados misioneros, para hacer resonar con fuerza y sin titubeos el gozoso anuncio de Jesucristo en nuestra sociedad e incluso más allá de nuestras fronteras es necesario el constante auxilio de la Gracia Divina. Y ¿de dónde lo obtendremos, sino de la participación fervorosa y asidua en el Sacramento de la Eucaristía? Por eso cada Santa Misa, en sí mismo, es un evento misionero. En éste se realiza aquel nexo inseparable entre comunión y misión que hace de la Iglesia el sacramento de Cristo, la Luz que alumbra a todas las naciones (Cf. Lc 2, 32). De ella alcanzamos la fuerza indefectible para ser testigos y heraldos de Cristo en la familia. Sí, tenemos que salir de nuevo al mundo para proclamar y celebrar nuestra fe en Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, único Salvador de los hombres.
Cada Misa es la misma muerte de Cristo que se ofrece para salvarnos, y es la repetición actualizada de la Ultima Cena, que se nos da como alimento espiritual. Ella hace de nosotros un solo cuerpo y un solo espíritu, es fuente de unidad y de caridad, una efusión del Espíritu Santo en nuestros corazones que nos empuja a proclamar la muerte de Jesucristo y a anunciar su resurrección a todos los hombres y mujeres de la tierra.

Los católicos debemos conocer a fondo este misterio de amor, participar en él, difundirla en nuestras conversaciones, charlas y catequesis, y celebrarla como familia agradecida al Señor.
Empecemos a valorar nuevamente el Día del Señor, donde la familia de los hijos de Dios se reúne en torno a la mesa del Pan de la Palabra y del Pan Eucarístico y recibe a Jesucristo para ser en este mundo fiel testimonio de su muerte y resurrección.
De esta manera Eucaristía y Matrimonio, sacramentos del Amor divino, forman un binomio inseparable. De ahí que el Sacramento del Matrimonio expresa la íntima unión de Cristo con la Iglesia, amor fiel e indisoluble, amor fecundo.
La familia cristiana es una pequeña iglesia donde se transmite la fe, se ora y se celebra en los sacramentos, donde se conduce a todos sus miembros al encuentro con Dios e irradian el amor de Dios entre sí y hacia todos los hombres. Y la mejor expresión de ese amor es testimoniar con la vida y con las palabras la Buena Nueva: Difundir el Evangelio de Jesucristo.

De hoy en adelante, hagamos de la Eucaristía un proyecto de vida: ¡CON LA FUERZA DE LA ESUCARISTÍA, FAMILIA MISIONERA!”.
Que la Virgen de Cocharcas, estrella de la Nueva Evangelización, y su siervo Sebastián Quimichu intercedan para que demos frutos de gracia y de santidad.

 

Andahuaylas, 22 de octubre del 2006.


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