Caipe es una pequeña comunidad de muy pocos habitantes, la población se encuentra dispersa, sin embargo tienes unas cuantas casitas reunidas en torna a una plazoleta que hacen propiamente el poblado; se encuentra a unos 35 kilómetros de Abancay, camino al distrito de Lambrama, del que a que tomar un desvió, -carretera no del todo bien hecha, podríamos decir un trocha-, para poder llegar a este santuario colonial. Eclesiásticamente se encuentra en la jurisdicción de la Parroquia del Sagrario, P. Miguel Pedros Duch y P. Mario Timoteo Santi Guizado se cuidan de este santuario.
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Caipe es una pequeña comunidad de muy pocos habitantes, la población se encuentra dispersa, sin embargo tienes unas cuantas casitas reunidas en torna a una plazoleta que hacen propiamente el poblado; se encuentra a unos 35 kilómetros de Abancay, camino al distrito de Lambrama, del que a que tomar un desvió, -carretera no del todo bien hecha, podríamos decir un trocha-, para poder llegar a este santuario colonial. Eclesiásticamente se encuentra en la jurisdicción de la Parroquia del Sagrario, P. Miguel Pedros Duch y P. Mario Timoteo Santi Guizado se cuidan de este santuario.
Este santuario está dedicado a la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel, si bien es cierto que en la actualidad se le conoce más como Santa Isabel de Caipe. Goza de gran popularidad en toda esta región del departamento de Apurímac, desde hace mucho tiempo ya no es fiesta solo de pobladores, sino de los feligreses que con cierto sacrificios llegan hasta esta comunidad para rendir homenaje a Maria Santísima en su visita a Santa Isabel o simplemente en la Fiesta de Santa Isabel.
De la construcción se puede decir con palabras de Mons. Enrique Pelach y Feliu tomadas de su libro “Misión en el Trapecio Andino” que es un santuario colonial, todo el de piedra tosca, “piedra sin labrar con una fachada sencilla. Esta rodeado de un atrio estrecho y al lado de la plaza del pueblo. El interior del templo también es sencillo; en las paredes colgaban varios lienzos con escenas religiosas que fueron robados. Se celebra la fiesta el 2 de julio, que antes del Concilio Vaticano II y de la reforma litúrgica era la fiesta de la Visitación. Caipe es un pueblo muy pequeño y de gente campesina muy pobre.”
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